Alinea tu cuerpo, mente y espíritu para alcanzar tus metas

Joseph Hubertus Pilates, el creador del método de entrenamiento físico-mental que hoy conocemos como el método Pilates, decía que “Con el cuerpo, la mente y el espíritu funcionando perfectamente como un todo coordinado, ¿Qué otra cosa podría esperarse razonablemente aparte de una persona activa, alerta y disciplinada?”. 

Él fue un niño flaco y muy enfermizo que padeció de asma, raquitismo y fiebre reumática. casi no desarrolló musculatura lo cual le ocasionó anquilosis articular (disminución o imposibilidad de movimiento). Esto le motivó a estudiar el cuerpo humano y buscar formas de fortalecerse mediante el ejercicio físico. Después de mucho estudio, y con bases de culturismo, lucha, yoga, taichí, meditación zen, gimnasia, mecánica corporal y correcta respiración creó el método llamado Pilates. Su determinación lo llevó a superar sus enfermedades, consiguiendo tener éxito como boxeador, gimnasta, nadador, submarinista y esquiador. Toda su vida buscó y trabajó para alcanzar un equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu.

Así como Joseph, todos tenemos sueños y metas que queremos alcanzar. Si fuéramos alpinistas y estuviéramos preparándonos para subir una montaña muy alta, tendríamos que preparar nuestro cuerpo, mente y espíritu para una prueba tan difícil. Cuando nos ponemos alguna meta, la vemos como si fuera la cima de una montaña muy alta ¿Quién no ha sentido alguna vez un nudo en el estómago, o se ha encontrado falto de motivación por pensar que algo es muy difícil, e incluso bloqueado a la hora de empezar o de ejecutar las acciones para una meta tan exigente? No siempre tenemos la misma energía, ni ganas, ni motivación a la hora de realizar actividades que nos corresponde hacer. Y cuando nos enfrentamos con situaciones realmente difíciles, no podemos dejar en manos de la fortuna nuestras vidas, necesitamos conocer y aplicar ciertas técnicas que nos ayuden en esos momentos.

Los deportistas de alto rendimiento practican técnicas de relajación, visualización, programación mental, frases positivas, concentración, meditación, entre muchas otras técnicas. Tomando de ejemplo a los deportistas, todos debemos desarrollar, alinear y mantener el equilibrio entre las 3 áreas que todo ser humano necesita para alcanzar sus metas: cuerpo, mente y espíritu.
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Hablando sobre la mente, hay 3 niveles:

  1. La mente consciente, patrones de pensamiento de los que nos damos cuenta.
  2. La mente subconsciente, que es en donde se almacenan la información que vamos recolectando con nuestras experiencias. No distingue lo real de lo imaginario.
  3. Y luego tenemos la mente inconsciente, que es la parte más profunda de la mente; en donde viven nuestras creencias, definiciones de vida, nuestra esencia y lo que sentimos que somos. No se manifiesta en el nivel consciente, sino como impulsos emocionales.

Nuestra mente es esa parte de nosotros que quiere mantenernos a salvo. Es por esta utilidad tan grande de sobrevivencia, que durante la parte inicial de nuestras vidas todos le dimos mucha importancia y control a la mente, creciendo un poco temerosos de nuestra seguridad. Aprendimos a ponerle freno a todo lo desconocido, estos frenos son pensamientos que en la vida adulta nos pueden impedir alcanzar nuestras metas. El mindfulness puede ayudarte a mantenerte en el presente, estar consciente de cuáles son tus pensamientos y detenerte si constantemente estás recordando o adelantándote a situaciones que todavía no han sucedido.

Y finalmente el espíritu, que es tu ser, tu individualidad, cómo experimentas y expresas la vida sintiendo lo que se siente ser tú mismo, es lo que muchas filosofías llaman el Ser. El espíritu incluye un Ser superior, que es la guía que nos acompaña hasta llegar a la cima de nuestras propias montañas o mejor dicho, metas. El espíritu es esa gran fuente de energía que nos provee de vida. Si viviéramos más alineados a nuestro espíritu, escucharíamos más a nuestra intuición, y nos daríamos cuenta que no hay nada que temer, porque tenemos un maestro que sabe por dónde guiarnos a la cima para alcanzar nuestros sueños y vivir una vida con pasión.

A nuestro espíritu lo podemos desarrollar y cuidar siendo más observadores de nuestras corazonadas, identificando si nuestras reacciones surgen desde la mente (este niño de 12 años que sólo quiere controlar su seguridad) o desde nuestro espíritu, que es un maestro que nos guía con certeza. Este guía lo puedes sentir generalmente en el área del corazón. Muchos están estudiando y desarrollando la inteligencia del corazón, generando técnicas y metodologías para mejorarla, como por ejemplo el Heartmath Institute.

Tómate unos minutos para reflexionar ¿Qué tanto cuidas tu cuerpo? ¿Cuidas tu mente y espíritu igual que tu cuerpo? ¿Tienes un balance entre tu cuerpo, tu mente y tu espíritu? ¿O vives tu vida a las prisas sin observar, sin estar presente, sin hacer caso a tu intuición?

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