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6 Causas por las que un dueño de negocio pierde su tranquilidad

Conoce los errores que puedes estar cometiendo como empresario que impide que tu negocio funcione como relojito.

Es curioso como cada uno de los cientos de empresarios que he acompañado en su desarrollo, cree que su negocio es «diferente» y por ende sus problemas particulares son de difícil resolución. 

Al final, todos aprenden que existen «best practices» que hacen que cualquier problema se solucione y los negocios funcionen como relojito sin la intervención del dueño y sin importar su giro ni región geográfica. 

Lo difícil al inicio es que acepten esta idea y se den cuenta que lo que buscan no es resolver problemas particulares, lo que realmente buscan es su TRANQUILIDAD, y son 6 principales causas por las que la pierden:

 

  1. «Si quieres que las cosas salgan bien, lo tienes que hacer tú mismo». Esta forma de pensar hace que se desgasten trabajando en exceso, completamente inmersos en la operación y que pierdan de vista lo que realmente es importante en el negocio: vigilar cómo evoluciona el mercado que cada vez es más cambiante, estudiar a la competencia y sus movimientos, detectar los cambios en los deseos de los consumidores y sus nuevas necesidades, así como aprovechar las nuevas oportunidades que aparezcan.
  1. El dueño juega la posición de «portero» en la empresa. Ocupan entre el 60 y el 70% de su tiempo «evitando que le metan goles» en lugar de haciendo su labor de «Director Técnico». Los empresarios deben tener un control milimétrico del uso de su tiempo y poner mucha atención en no perder su enfoque de las pocas actividades de MUCHO valor que generan riqueza y bienestar para la empresa, de lo contrario terminan sus días fatigados y con la sensación de no haber avanzado en nada.
  1. «Para qué arreglas lo que no está descompuesto». Esta excusa ocasiona que los empresarios no tengan la cultura de invertir planeada y sistemáticamente en mejorar la eficiencia de la operación porque «siempre lo hemos hecho así» y ha funcionado bien. Pero este gravísimo error es precisamente el que llevó a cientos de miles de negocios a la quiebra, con los cambios que trajo la pandemia, porque no pudieron adaptarse a la velocidad que debieron hacerlo.
  1. Falta de aire fresco. Generalmente los dueños de negocio ya no tienen confianza en su equipo de trabajo porque saben de antemano la respuesta que van a recibir: mismos pensamientos, mismas posturas, mismas iniciativas que no aportan valor. Inclusive cuando alguien sale a capacitarse y regresa con energías renovadas, ideas nuevas e iniciativas, todo se ve absorbido al cabo de pocas semanas por el ambiente rutinario. De ahí la importancia de crear un gobierno corporativo que involucre consejeros externos que no estén contaminados con las ideas de siempre y que aporten nuevas ideas, contactos y una bocanada de aire fresco a la dirección de la empresa.
  1. Siempre hay «algo más». Es muy claro cuando alguien no asume la responsabilidad de sus resultados, siempre hay «algo más» que le impide su éxito: la competencia, los precios bajos, el equipo de trabajo, las decisiones equivocadas del gobierno, el dólar, la pandemia… y la lista puede ser interminable. En realidad, el 98% de lo que nos pasa en la vida es consecuencia de nuestras decisiones. Muy pocas cosas «nos suceden». Así que para que sucedan las cosas que un empresario desea, debe tener un plan que no permita lo contrario.
  1. «Meter todos los huevos en una sola canasta». Es muy común que los empresarios busquen planeación financiera en la empresa y protección para los empleados, pero que descuiden su planeación financiera familiar y la construcción de un legado para su familia. Si los ingresos de la familia dependen al 100% de lo que el dueño de la empresa genera ¿Qué pasaría si muere? ¿Quién lo puede sustituir para que este ingreso se pueda seguir generando? Es muy importante diversificar este riesgo latente al construir un gobierno corporativo que le garantice estabilidad económica de largo plazo y un legado a la familia.
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Definitivamente, los dueños de negocio que he observado que viven la mayor tranquilidad, son aquellos que dedican su tiempo en desarrollarse a ellos mismos y en construir un legado. Esto implica un gran compromiso y estar dispuesto a salirse de su zona de confort. Pero todo este esfuerzo vale la pena y repercute en la tranquilidad de las generaciones por venir.

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