Cuerpo, Mente y Espíritu

Las tres áreas en las que necesitas prepararte siempre que te propongas subir una montaña son cuerpo, mente y espíritu.

Para llegar a la cima de cualquier montaña necesitas prepararte a distintos niveles.

No importa si la montaña es física o es una meta que te hayas puesto.

Todos tenemos sueños que alcanzar y cimas de nuestras propias montañas a las que queremos llegar. Si fuéramos alpinistas y estuviéramos preparándonos para subir una montaña muy alta, tendríamos que preparar nuestra mente, cuerpo y espíritu. Es seguro que sentiremos mucho frío, que nos enfrentaremos a terrenos resbalosos con hielo y nieve, que será una prueba de larga duración, en la que nos iremos aclimatando a la altitud conforme vayamos subiendo, cada vez habrá menos oxígeno y llevaremos peso adicional en nuestro equipamiento. A veces así se siente cuando nos ponemos alguna meta, la vemos como la cima de una montaña muy alta.

 ¿Quién no ha sentido alguna vez un nudo en el estómago, o se ha encontrado falto de motivación, e incluso bloqueado a la hora de empezar o de llevar a cabo una marcha exigente?

No siempre tenemos la misma energía, ganas o motivación a la hora de realizar actividades que nos corresponde hacer. Y aunque muchas personas son escépticas y menosprecian la importancia de tener una mente y un espíritu preparados, la verdad es que cuando nos enfrentamos con situaciones realmente difíciles no podemos dejar en manos de la fortuna nuestras vidas, necesitamos conocer y aplicar ciertas técnicas que nos ayudan muchísimo en esos momentos de dificultad. Eso es lo que hacen los alpinistas, practican técnicas de relajación, visualización, programación mental con frases positivas, concentración, meditación, entre otras.

Las tres áreas en las que necesitas prepararte siempre que te propongas subir una montaña son cuerpo, mente y espíritu.

Lo primero que debemos ser conscientes y que nos enseñaron desde pequeños es cuidar nuestro cuerpo y eso lo logramos con: dormir bien, comer bien, hidratarlo bien, hacer ejercicio, darle mantenimiento.

Cuidar tu mente

La mente consciente es donde nuestros pensamientos y patrones de pensamiento viven.

La mente subconsciente es donde se encuentran las energías emocionales.

La mente inconsciente es donde viven nuestras creencias y definiciones de vida.

Nuestra mente es esa parte de nosotros que quiere mantenernos a salvo. Es como un niño de 10-12 años que está aprendiendo cómo sobrevivir de forma segura en su mundo. Es evidente que por un tiempo necesitamos tener este instinto de sobrevivencia, debemos aprender cómo cruzar la calle sin que nos atropellen, debemos aprender en quién confiar y en quién no, debemos aprender que el fuego quema y puede causarnos mucho daño. Es por esta utilidad tan grande, que durante una parte inicial de nuestra vida le dimos mucha importancia y control a esta área, así que nos acostumbramos a ponerle mucha atención y quedamos un poco temerosos de nuestra seguridad. Por eso es muy importante darle un reentrenamiento, para modificar y sustituir muchas de las ideas que tenemos formadas y que van en contra de nuestros sueños y de lo que queremos para nuestra vida.

El freno que tenemos puesto para mejorar en nuestras vidas es nuestro pensamiento, porque lo que pensamos provoca sentimientos en nosotros y la constancia de ciertos sentimientos generan estados de ánimo que nos acercan o nos alejan de nuestras metas.

Entonces para mantener a nuestra mente cuidada, debemos enfocarnos en tener pensamientos positivos, de crecimiento y bienestar. Para ésto hay muchas técnicas como el mindfulness que es una práctica que te mantiene en el presente para estar consciente de cuáles son los pensamientos que estás generando.

El espíritu es tu ser, tu individualidad, cómo experimentas y expresas la vida siendo tú mismo, es tu propio ser.

El espíritu incluye una mente superior que, si fuéramos alpinistas subiendo una montaña, esta mente superior sería nuestro sherpa (guía local que conoce el terreno y que con su experiencia y conocimientos te puede llevar por rumbos más seguros en tu viaje de subida a la montaña), así que el espíritu es nuestra guía para llegar a la cima de nuestras montañas.

También el espíritu incluye una fuente de energía superior, dependiendo de qué creencias tengas le podrás poner nombre, pero hablando de que todo es energía, el espíritu es una fuente de energía muy grande que te provee de vida. Si viviéramos más en nuestra área del espíritu, escucharíamos más nuestra intuición, nos daríamos cuenta que no hay que temer porque nuestro maestro ya sabe por dónde guiarnos a la cima, él sabe cómo alcanzar nuestros sueños y cómo ser apasionados de nuestras vidas.

Ser más observadores de nosotros mismos y nuestras corazonadas, que identifiquemos si nuestras respuestas ante el mundo están dadas por el niño que es la mente tratando de sobrevivir o nuestro espíritu que es un maestro que ya sabe el camino y nos guía con certeza.

Debemos buscar más tiempo en nuestra mente superior, en nuestro espíritu, porque es nuestro GPS, nuestro sherpa. Este maestro generalmente lo sentimos en el área del corazón y por eso es por lo que hay tantos institutos hoy en día que se centran en desarrollar la inteligencia del corazón como el Heartmath Institute. Es un área que estamos como humanidad trabajando desde nuestros inicios pero que recientemente estamos explorando más científicamente.

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